“Recuerdo que hace tres años me llamó la coproductora de Carlos para decirme que él quería hacer una nueva película y me quería para protagonista; le dije que me encantaría y esperaría el guión para leerlo de inmediato, pero entonces pasó algo más divertido y especial, me confesó que no había nada de texto; que Carlos sólo quería saber si me interesaba ser su actor, para sentarse a escribirme un personaje”, comenta sonriente.

El cine mexicano es un tema que le hace alejar su cuerpo del respaldo de la silla para acercarse más al entrevistador, colocar sus codos sobre las piernas y poder decir que “Siempre voy a hacer películas mexicanas, porque soy de aquí, pertenezco a este país, aquí nací, crecí, me enamore por primera, segunda y décima vez, tuve sexo por vez primera, aquí conocí a mis mejores amigos, en este lugar elegí ser actor, en fin, tengo mil razones para estar todas las veces que sea posible ante la cámara del cine nacional, además, aquí tenemos mucho talento”.

Salir a filmar a otros países como España donde rodó en 2001 la cinta Soldados de Salamina o Estados Unidos, donde ya se ganó un nombre con títulos como “Open Range”, “Habana Nights, Dirty Dancing 2” y “Criminal”, también le resulta atractivo porque “Me permite darle salida a mi curiosidad, soy un hombre muy observador, me encanta andar por la calle y más que conocer gente, mirarla, entender algo de ella para aprovecharlo en la primera oportunidad que me toque reinterpretarla en una escena de teatro, cine o televisión”, apunta.

Y no se equivoca, cuando escucha a los que le hablan, sus ojos se dan tiempo suficiente para ver la libreta y los ojos del reportero, mientras toma el vaso con agua que le han acercado y en ocasiones no puede evitar sonreír si la pregunta le ha provocado algo de nostalgia, pero sus facciones se endurecen cuando se trata de un tema de opinión o que tiene que ver con sus planes futuros, tal es el caso de sus ganas de involucrarse cada vez más en los oficios del cine. “A mí me queda claro que me encantan las películas y al mismo tiempo que disfruto tomar personajes, también quiero meterme mucho en la producción y en su momento en la dirección”, señala.


En su opinión, producir permite lograr que una historia tome su curso hacia la gran pantalla. “No creo en el cine de autor, creo en el cine que en ocasiones puede estar hecho por gente que también lo escribe, pero en sí, creo que una cinta es hecha por una cabeza y muchos brazos llamados actores, fotógrafo, iluminador, entre otros”, explica.

Su agenda de trabajo comprende los esfuerzos que requiere la casa productora Canana, de la que es propietario junto con su amigo y compañero Gael García Bernal, la misma que a principios de este año promovió una gira de cortometrajes en las ciudades más destacadas del país.

Para lo que queda del año, está contemplada su participación en la cinta mexicana “Amapola”, escrita por Vicente Leñero y dirigida por Luis Mandoki; además del filme “Toto”, en el que volverá a alternar con García Bernal bajo la dirección de Carlos Cuarón y la obra inglesa “Fade to black”, que ya está en la etapa de postproducción.

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